Soy catalán, independentista y vivo en México. La distancia no ha cambiado lo que deseo para Catalunya: que pueda decidir su futuro y gobernarse con responsabilidad. Esta Diada del 11 de septiembre la miro desde esa convicción, sin esconderla.

Quiero una Catalunya libre. Libre para proteger su lengua y decidir sus prioridades. Con instituciones capaces de combatir la corrupción, garantizar la seguridad y gestionar la inmigración con orden. Un país donde trabajar, emprender y pagar impuestos tenga una respuesta digna por parte de la administración.

La independencia que defiendo tiene que servir para eso. No me basta con cambiar la bandera de un edificio si quienes lo ocupan mantienen las mismas malas prácticas.

Por qué veo una oportunidad en Orriols

Veo con interés y esperanza la alternativa de Sílvia Orriols. Me convence la claridad con la que Aliança Catalana defiende la independencia. Espero de la política compromisos que se puedan entender, discutir y exigir. Administrar indefinidamente la autonomía no satisface mi aspiración de país.

El programa publicado por Aliança reivindica el legado occidental y expresa su respaldo a las democracias liberales frente a los sistemas autoritarios. Me identifico con esa orientación. Para mí, esos valores significan libertad de expresión, igualdad ante la ley y libertad de conciencia. También para quien piensa distinto.

En Orriols veo una dirigente cuya firmeza merece una oportunidad. Es mi valoración política, no una garantía sobre su gestión futura. Tendrá que demostrar con hechos lo que defiende con palabras.

Las encuestas ofrecen motivos para tomar en serio esa alternativa. El sondeo de GESOP para El Periódico, difundido el 27 de julio por Europa Press, situaba a Aliança Catalana entre 25 y 28 escaños, por delante de Junts. El PSC conservaba la primera posición, con entre 34 y 37.

Es una estimación de julio, no una encuesta de esta Diada ni un resultado electoral. Permite hablar de una candidatura con posibilidades de disputar el liderazgo del independentismo. No permite dar por hecha su victoria. Me gustaría verla competir por el gobierno, pero prefiero sostener esa esperanza con rigor.

El dinero público merece respeto

Quien trabaja y paga impuestos tiene derecho a saber cómo se utiliza su dinero. Quiero contratos públicos transparentes, fiscalización independiente y consecuencias para quien abuse del cargo. La corrupción debe perseguirse sin mirar el carné del partido.

Ese sería también mi criterio ante un gobierno de Aliança Catalana. Mi simpatía por Orriols no me obliga a renunciar al juicio crítico.

Las familias catalanas que necesitan vivienda, atención o apoyo no pueden quedar olvidadas. Las ayudas deben responder a necesidades acreditadas, con reglas comprensibles y controles contra el fraude. Una administración seria debe explicar a quién ayuda, con qué criterios y qué resultados consigue.

También debe reconocer la aportación de las personas llegadas de fuera que trabajan, pagan impuestos y cumplen sus obligaciones. El respeto al contribuyente exige mirar las conductas y las necesidades reales, no dar por supuesto el mérito o el abuso de nadie por su origen.

Inmigración ordenada e integración exigente

Defiendo el control de la inmigración irregular y una política migratoria ajustada a las posibilidades del país. A mi juicio, una política de crecimiento responsable debe relacionar las entradas con el empleo disponible, la vivienda y la capacidad de los servicios públicos.

Quiero atraer talento y trabajadores que aporten, favorecer su autonomía y evitar que la precariedad o la dependencia de las ayudas se conviertan en una situación permanente. Las obligaciones humanitarias requieren un tratamiento propio y una gestión responsable.

La integración debe ser una exigencia de convivencia. Vivir en Catalunya implica respetar sus leyes, reconocer la igualdad entre mujeres y hombres y comprometerse con el aprendizaje del catalán y el conocimiento de nuestra sociedad.

Valoro la tradición católica de Catalunya y quiero que sus celebraciones y su patrimonio se respeten. Defiendo, al mismo tiempo, la libertad religiosa. Ninguna confesión, tampoco el islam, debe imponer sus normas al conjunto de la sociedad. Cada persona debe poder practicar su fe, cambiarla o no tener ninguna, dentro de un marco civil común.

Ninguna costumbre justifica la violencia, la coacción o la vulneración de derechos. La convivencia necesita reciprocidad: derechos garantizados y obligaciones compartidas.

Seguridad para vivir en libertad

Quiero que quien delinque responda ante la justicia, sea de donde sea. La impunidad deteriora la convivencia y deja desprotegida a la víctima.

Combatirla requiere medios para la policía, una justicia que funcione y políticas de prevención que se evalúen por sus resultados. La firmeza debe respetar las garantías democráticas: son las que protegen a cualquier ciudadano frente al abuso de poder.

La inseguridad limita la libertad. También la limita una administración que malgasta, una política que no rinde cuentas o una gestión migratoria incapaz de explicar sus criterios.

A eso me refiero cuando pido seny: saber qué se quiere conseguir, explicar cómo y hacerse responsable del resultado. Catalunya necesita esa seriedad tanto como necesita ambición.

Esta Diada defiendo una independencia útil para la vida de la gente. Veo en Sílvia Orriols una alternativa que merece ser escuchada y evaluada por sus propuestas y su actuación. Mi esperanza está ahí; mi exigencia, también.

Quiero una Catalunya libre y bien gobernada. Y a quienes pidan nuestra confianza para construirla les exigiré ambas cosas.

Fuentes consultadasGeneralitat de Catalunya · Diada: información y actos de 2026Aliança Catalana · programa publicado por el partido; no acredita su cumplimientoEuropa Press · GESOP para El Periódico · 27 julio 2026Wikimedia Commons · fotografía de Sergi Ramos Ladevesa / Parlament de Catalunya · 25 febrero 2026 · condiciones de reutilización
Transparencia editorial

Las propuestas sobre seguridad, inmigración, ayudas y buen gobierno expresan la posición del autor. No constituyen afirmaciones estadísticas sobre la población migrante ni promesas textuales atribuidas al partido.